7 de noviembre de 2011

Hacia lo salvaje.

Todo al comenzar y al terminar tiene un paso adelante o hacia atrás. Toda felicidad puede verse acortada con un suspiro de lamento, como si al alma se le estuviera acabando el aliento... así mismo, toda tristeza tiene su sonrisa infundada, su miedo al futuro, a los momentos posteriores de soledad o de compañerismo recalcado. Pero todo, todo esto tiene un principio y un final, todo es efímero, cada situación de este paraje nos hace continuar o quedarse allí observando como sus garras van carcomiendo nuestro interior de manera que no nos quede esperanzas ni sueños por cumplir.

Algunos tragamos la saliva del dolor e intentamos proseguir sin altanería alguna, solo con el ánimo de vivir y tener un mañana menos lúgubre, pero perdemos en el intento con tal de encontrarle el maldito porqué. Sufro esa obsesión de encontrarle a todo una justificación prudente, una ridícula respuesta en el silencio de los otros que me ven con la amargura de sus retinas, con el diablo metido por dentro, cual fuera a desatarme todas las iras posibles, fácilmente queriendo acabar con lo poco que va quedando de mi humanidad...

Perdono errores, vidas inocentes, seres en proceso de volverse humanos, manos asesinas e incluso monstruos subterráneos...pero a ciertos animales irracionales les debo manifestar que se es más fácil mirar las grandes malezas de la selva, pero no así observar las vigas que están cegando su sendero. Como un simple carroñero que se adueña de las sobras de los demás, se vuelve menos complicado alimentarse sobre lo ya atacado, en vez de buscar su propia víctima para entonces tener conocimiento principal de como se ataca, se encuentra y actúa.  

Por eso después de tanto explorar por los lugares más recónditos de mi interior y de tu triste alrededor, es que comencé a moverme con cautela por los bosques, decidida a encontrarme con grandes fieras y hacerme con ellas, cuales huraños mundos no me espantaran nunca más y entonces no encontrar límites que me detengan. Aburrida de tener que creer todo lo increíble, es que me alejo de tus palabras y sigo mis intuiciones, cual quelonio arrastrando su andar poco recurrido y algo temeroso, emprende seguro un nuevo viaje en donde ni tus mentiras ni tu existencia me vinieran por interés.

No necesito ni grandes mamíferos, ni un inofensivo felino, solo necesito algún tipo de individuo con mente aventurera para explorar mis grandes miedos y ahuyentar de una vez todo lo que has sembrado dentro de mi frágil estructura complicada. Solo quiero seguir, caerme... llegar una cima caminando a lo más lejano de esta ciudad o más allá de las selvas humanas. He elegido sacarme la tierra que me mantenía oculta, ya no hay nada que pueda detenerme, porque no tienes ni idea de lo alto que puedo volar, ni lo ávida que soy para actuar. Voy hacia lo salvaje.






Y ahora corre hacia el bosque,
su fortaleza, su nuevo hogar.

26 de agosto de 2011

Indutiae

Estos días así me hacen tambalear. Los climas fríos y morados del cielo me hacen reflexionar y hacen calar el helado ambiente en mi consciencia, invitándome a desahogar los grandes demonios que se asientan en mi cabeza. Sujeto mi equilibrio a las paredes de mis silencios, y trato de no gritar con ahogo para evitar escándalos, no quiero provocar una urgencia por todo lo que he llevado silenciosamente, con el alma cautiva de no manifestar nada, como si al corazón lo hubiesen amenazado por palpitar con tanta rabia e injusticia frente a lo que el destino le ha dejado.

Me he sentido débil en el transcurso de estas lunas y de estos amaneceres tan prósperos que a veces no me sonríen, sino que me encierran en la misma cárcel de los dilemas y de todo aquello que no podemos decir, porque dicen que el silencio en ocasiones ayudan al humano a estabilizar sus instintos y emociones... De vez en cuando para mí son lo contrario. Intento de tratar con indiferencia a todos los asuntos que ya no son correspondidos con mí persona, pero esto es difícil cuando se trata de sentimientos comprometidos.

El camino que he ido recorriendo se ha convertido en la gran trinchera que guardo para sostenerme fuerte ante cualquier circunstancia, pero no es posible cuando esa encrucijada es una de las tantas personas en las cuales has confiado y amado como uno más de tu entorno, y luego se van como si no arrancaran ningún resquicio de tu memoria. Yo entiendo que no soy la mejor de las personas, ni que tampoco suelo ser un ejemplo de las buenas obras humanas. Pero amo con todo el corazón y cuando me entregan algo a cambio, yo lo cuido como si este fuese mío...

Muchas veces me han escupido palabras a la cara y promesas que pocos han de cumplir, me incluyo porque además con esto, se desvanecen las diez mil muestras de sinceridad  y hermandad que uno entrega por simple amistad. Escucha, no tengo mayor estilo literario ni estético al manifestarte todo lo que llevo, pero si tú lo estás entendiendo, es porque algún mensaje tiene entre líneas. No es más resentido aquello que va con la supuesta verdad por delante, sino aquella persona que carece de sentido empático para solucionar las heridas de hermandades y de soledades. La incomunicación es uno de los peores y grandes problemas de la especie humana, y también es para mi desgracia, uno de los defectos que más me han hecho daño. 

Mirar hacia atrás no tiene pecado alguno, vivir pensando en que no tiene sentido si lo es. Cada flor deja un pétalo caído antes de marchitarse, cada señal en el cielo es una estrella viviente que ha de estar en ese firmamento por alguna causa desconocida. Todo tiene su efecto, todo su consecuencia, no hay nada que podamos hacer con lo que ya ha sido, pero si tuviésemos Otredad, se podría hacer algo al respecto.

Si el Egoísmo en este maldito mundo de apariencias fuese menos dañino, tenlo por seguro que todos seríamos más humanizados y menos rencorosos. Si el Amor reinara en toda las personas, lo más probable, es que no tendrías por maldecido mi nombre.



Nos escondemos en la fría indiferencia al sufrimiento innecesario de otros, incluso cuando lo causamos.

27 de junio de 2011

La noche y tú.

La noche y tú. Así somos a la par, como si nuestra vida se hubiese empeñado en descubrirnos mutuamente una vez más, como si jamás mis labios se hubieran topado antes con los tuyos. Habían luces resplandecientes, era una noche de Primavera que confundía al extraño Otoño que se desaparecía con tu llegada, cual brisa con la fuerza de huracán llegaba de golpe a mi atarantado corazón. Entre las risas y carcajadas de mi locura, nacían miles de emociones que se espantaban en mi sien, y que hacían latir de manera desesperada al interior y a cada rincón de mi alma.

Tenía la sensación de hacer y deshacer mis tormentos, de hacer un borrón al desdichado ayer para que al presente no se le perdieran las huellas caminadas, porque si me arrepentía de algo, era, evidentemente, de haber olvidado como era respirar tu aliento. Y aunque la vida no me hubiera entregado la oportunidad de recordarla, realmente necesitaba un tanto más de tu calor.

Con tu mirada perdida y fija a la vez en la misma pequeña y revoltosa humanidad, pude encontrar una vez más el refugio y el equilibrio de tu silencio. Acompañada de tu paz, todo se vuelve dichosamente distinto, al alba el día tiene un ambiente más placentero, con una mezcla de templanza y hogar infinitos. Para mí este inmenso lugar no era un sueño, y no me parecía en lo absoluto desconocido, sin embargo se me presentaba como algo tan hermoso y nuevo que no evitaba sorprenderme de tu persona, como si tu patria jamás fue explorada por mis manos.
Siempre a la hora precisa, en la ocurrencia más mínima de tus instintos, es que apareces de sorpresa a revolver todo otra vez, pero de la manera correcta y perfecta. No puedo escribir cosas más honestas, si estas palabras dichas suenan para ti en la forma más inspiradora, para explicarte que desde entonces y una vez más, me has inspirado en esta melodía armoniosa de amor que nacen de tus adentros.
Desde tus manos, mi pequeño intento y tu beso nuevo, hay un largo sendero de emociones y sinsabores que supiste curar con tu dulzura. La medicina que prometía hacer su efecto, logró la adicción de la revolucionada mujer encausada en tu mar, porque a esta la volviste más feliz desde aquel escenario en la playa con el viento en nuestros semblantes, con el abrazo desinteresado que me entregabas con el mar de testigo, pues del mañana no había que fiarse y de mi silencio aterrador tampoco. Entonces ahí todo vuelve a tener sentido aparente, tú y yo, el atardecer a nuestras espaldas, y tu sonrisa verdadera que me hacía vibrar de felicidad. De pronto como milagro mis manos se paseaban ante los demás con sutil coincidencia, me abrazabas hacia el conocido sendero de siempre, nuestro Norte impredecible. Todo me llevaba a tu aire.
Los días siguientes no cambiarían demasiado, mis miradas solo se fijaban en tus pupilas negras enamoradas, y mi sonrisa no podía escapar de la tuya. Como ves, mi vida volvió a encontrarte y a la vez me encontró también, pero con una energía tan nueva que hacen renovar y afianzar nuestros lazos irrompibles, pues somos dos cómplices que han unido sus existencias al nombre de la felicidad y el momento. 
 
Es así mi historia a tu lado, simple, necesaria y profunda, como tus palabras cuando ves mi carita ansiando amarte con el alma, con la vida. He errado mil veces, una vez más no tiene novedad, es solo que contigo no debí haber caído jamás...Pero el destino es sabio, me tenía preparado la recompensa más bella, recuperarte, volver a sentirte, por siempre cuidarte, es decir, día a día amarte.


Otra cosa, mariposa.

Sigo sorprendiéndome.  La vida es uno de esos sueños andantes que uno debe tomar muy en cuenta o simplemente tirarla por el horizonte de la realidad para entender que si al destino se le ocurren miles de peripecias, esas miles serán las que conducirán tu existencia.
No tengo palabras sabias porque mi sabiduría es simple y real, no son grandes diálogos filosóficos y entre tantas aventuras que he cargado, se me hacen nada comparado con los que otros han llevado en nombre de su leyenda. He vuelto para quedarme en este sitio apropiado. Apareció el sol resplandeciente, y me ha iluminado tal como estaba escrito. Ha ocurrido cuando justo las pasiones se estaban saliendo de control, cuando la cordura no halló nada mejor que desaparecer y hacer de mi respiración y de mis horas un poco más latentes.
Las danzas de mis horizontes jugaron para una encrucijada maestra, cual trampa hizo botar todas las palabras de aquel libro que parecía estar cerrado para siempre, pero no… estaba pendiente el último capítulo, en donde el final tenía una inminente razón: Tu incoherencia.
Dentro de todo lo que iba experimentando, comprendí una vez más que nada es seguro ni eterno, en realidad siempre lo he sabido, como si esas notas y acordes melodiosos de aquella misma canción fuesen un instante hermoso de paisajes horrendos de ilusión que a mis ojos parecían el verdadero oasis.  Pero mi serena inquietud de proseguir fueron más categóricas y crecí como semilla en un prado sincero y cálido… No te di más importancia de la que jamás debería haberte dado, pues corazón, estabas ofuscado de razones y no más bien de sensaciones en la piel.
Te dedicaré mis palabras al terminar este discurso. No puedo gastarte más, prefiero guardarte como una estúpida razón de vida. Prefiero no tenerte en nada de lo que puedas existir. Prefiero de hecho, existir para no tenerte en nada. Y ¿Por qué,dirás?... Corazón prosigue.


25 de mayo de 2011

Slipping Away

Ya ha sido bastante. Debo cambiar mi horizonte de nuevo. Hoy me he vuelto colapso e inconsciencia, he caído en lo más bajo de mis lamentos, suspiros que no dan lugar a ninguna cosa especial, dándole sin embargo especial atención a los detalles insignificantes porque para la realidad estos son solo espejismos de un cristal roto.

Mis emociones se derrumbaron ante miles de confusos delirios que mi cabeza ha dibujado como si tuvieran gracia, no me han dejado tranquila y me han hecho correr hacia ese consuelo de arena y mar. Caminaba con la vista perdida sin rumbo aparente, solo necesitaba el aire del océano infinito para sentirme algo pequeño dentro de esa inmensidad; hice un telar de lágrimas y me inundé en esa correntosa marea. Entonces veía el mismo escenario, inmutado en mi eternidad allí, sin reaccionar y sin nada más que actuar. Dibujaba entre las nubes aquel momento que me llenó de preguntas la memoria y los recuerdos florecieron por todo el lugar. No había más que mis llantos internos y mis ansias de gritar, maldecir y huir de mi desgracia, cual espíritu encadenado en ese mortal cuerpo busca su lugar ideal, su isla eterna.
Me he cansado desde un minuto al tiempo, este maldito sentimiento no ayuda a convencerme de la mundana situación desolada y espantosa de la cual debo surgir y no mirar hacia atrás, pero siempre tengo la estúpida manía de enloquecerme sin sentido entre tus manos, entre tus miradas, entre tu vida y la mía. Ya no quiero seguir con estas locuras, con esas bestias internas que luchan con el corazón para ser un poco más feliz. No quiero fabricar ilusiones espontáneas para seguir ahuyentando mis pasiones y mi estúpida verdad, que no es otra más que el amarte. Pierdo la cordura y no me comprendo, me doy vueltas  en lo que no tiene vuelta, te lloro en silencio para luego parecer un soldado que viene por mil batallas más.
La mar se llevaba mis frustraciones y me limpiaba el alma, su baño en sal marina se llevó un resto de mis esencias y me dejó al menos, liberada. Al compás de mi soledad, cantaba melodías sin igual, no tenían real convencimiento, pero soltaban palabras al viento, cual confidente soplaba mis ideas incoherentes para ser escuchadas por ese lugar sublime que aún no se pone en mis zapatos.
Esta es, mi verdadera cara, mis reales y escondidas desdichas que hoy me dieron por vencida. Es el principio y el fin, todo dentro de un mismo segundo preciso y corto, efímeros recuerdos se pasean aún por mi sien, otros deseos afloran y se apagan dentro de mi interior, pero a pesar de todo, sigo existiendo dentro de esta dimensión extraña, encolerizada como el corazón mismo.




"Abre las puertas de la percepción, usa el poder de tu imaginación,
Aunque no puedas mirar hacia el sol, sabes que sigue brillando..."

13 de mayo de 2011

Aunque no me nombres

He de escribir en una tarde otoñal. Con esta fría sensación de tu ausencia y más aún con la brisa helada que colma mis mejillas, con mi abrigo de lana que nunca conociste, pero que ha sido protagonista de mis delirios junto a ti, de tu silueta errante y lejana.
No puedo esmerar a grandes sueños ni a deseos imposibles, estos siempre rondan mi cabeza, pero me conformo con al menos mirarte y saber que puedo servirte de aliento. Me he acostumbrado a esperarte eternamente, como si el tiempo me ayudara a llegar hacia tu corazón desdichado, o al menos hacerte entender que si he de hacer algo, lo haré por ti aunque nadie en realidad lo sepa, incluso tú… que se pasea por el mundo explorando otras galaxias infinitas y aún no capta mi pequeño estelar.

Mis pies van avanzando con la misma incertidumbre de lo que voy pisando, no tengo nada asegurado, ni siquiera tu amor que podría estar acariciando mi piel fría y seca, que anhela miles de besos en quimeras y en otros lugares recónditos, que al final se quedan en un silencio que tratan de no arrancar palabra alguna, pues todo susurro en acto supone una mejor idea.
No llevo nada conmigo, no me interesan las grandes aventuras, ni mucho menos la felicidad momentánea que a veces me entregan los demás. Solo con tenerte alguna vez a mi lado, sería lo suficientemente capaz de volar hacia todo lo que siempre he querido, solo con acercarme a lo sublime de tus manos, podría entonces crear nuevos horizontes y creer en que la eternidad pueda ser posible, aunque mis pies dejaran de tocar tierra, si es en tu locura, me quedaría hasta en la luna imaginando los girones de tu cuerpo.
Mi alma se vuelve cautela, y tu mirada es una perspectiva digna de envidiar, aunque jamás pudiera ver con tus ojos.  Mi cabeza se complica con tu vaivén, con tus dudas certeras y con la promesa jurada… intento seguir tus pasos, insistir en lo tortuoso de tu andar, pero entenderte. ¿Cómo se es posible entenderte?, es un  laberinto sin final que solo se encuentra tus escondrijos, en tu cuerda floja, en tu desdeñado corazón sin salida.
Amarte no es la mejor opción que me ha ido quedando, pero mi porfía trata de hacer algo por aterrizarte, por gritarte desesperadamente que estoy  llegando al abismo de mi existencia, a la caída de mis alas que llegan a ese sol que no me ilumina, que me encandila hacia la perdición de mi cordura, de mi prudencia, de mis pasiones.

Te escribo, y seguiría aun así llenando tu vacío con versos eternos, pero la paciencia se acorta y las esperanzas se alargan en una línea constante que no pretende dejarme ir. Te quiero, te amo y te espero por la vida que me hayas condenado, y aunque tu inconsciencia no pueda hacerme alguien consciente en tu realidad, no pretendo hacer nada… Mi destino ya está marcado.


No estoy cansado ni adolorido, de llevar tu nombre por donde camino.

3 de mayo de 2011

Alvaro

Me levanté del sofá mirando hacia la ventana, comprendí, miré y observé mí alrededor, buscando una nueva forma de salir a la vida dentro de la realidad que me ha tocado vivir. Dejé de lado mis sentimientos y salí a descubrir el mundo de nuevo, por mi cuenta… Renovando mi egocéntrico personaje del ayer y olvidándome de quien me hizo sentir tantas sensaciones en la piel y en el corazón, nunca fui lo bastante eterno para quedarme y ellas tampoco fueron lo suficientemente reales para quedarse a mi lado, es un problema al cual debo acostumbrarme pero siempre termino entendiendo una cosa, la cual es que nadie ama solo.

Mi vida ha tomado nuevos rumbos, comprendí que ella vive su mundo por lo tanto, ¿Por qué no vivir el mío? Pues, si ella ha quebrado el vaso rebalsado, ¿Por qué no puedo entonces llenar otros vacíos?. Como todo hombre sé lo que me parece y no me parece, sé como ellas suelen suspirar cuando han caído bajo esa emoción que tantas veces he divisado en mi retina y que nadie quiere recordar, pero que yo las recuerdo como si fueran un real momento grato, sobre todo el de ella, la luz cortada en mi existencia, pero no importa, que siga respirando a costa de otros, yo seguiré en lo mío.

Ahora me río y vivo la simple vida de músico como si fuera este mi lugar de naufragio del cual debo salir para encontrar y suspirar otras almas. Nado en mi soledad, pero realmente no suelo encontrarme solo, puedo ver y disfrutar las bellezas de este paraje divinamente corto, pero nada me hace pensar en aquella muchacha que me ha dejado. Creo que la he ido dejando en el tintero, pero es extraño, no puedo sin duda sacarla completamente de mi inconsciencia, pero a la vez, me interesan más miles de nuevos y sorprendentes lugares utópicos y reinventados.

Creo que ella me odia, simplemente porque seguí su mismo camino, pero en otra dirección distinta, siento a veces que me ama y que me extraña, pero esta es una vaga posibilidad de mi cabeza por tratar encontrarla, aunque en otros pensamientos también he comenzado a caer, es que esto del amor efímero es una delicia que no se debe pasar por alto. No importa si entonces ya no me hablará, pues no dejaré de seguir disfrutando como ella lo ha hecho porque simplemente deje de mandarme un saludo con el altísimo. Dolerá de hecho, su indiferencia, pero como todo ser humano, seguiré creyendo y creciendo, o evolucionando para olvidarme que ella me olvidó, pues digamos que yo fui la víctima y ella la responsable de este que es, mi cruel destino.

 

"Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor."